Consejos Agrico:
¡La fertilización starter, una técnica que se está democratizando!
Rápidamente después de la nascencia, las plántulas agotan la semilla y deben encontrar gracias a sus raíces los elementos nutritivos que necesitan. El fertilizante starter sirve entonces como alimento "de primera edad" cerca del sistema radicular.
La localización mejora la eficiencia de la fertilización y limita las dificultades para absorber ciertos elementos en condiciones desfavorables. Esta técnica permite así asegurar la siembra en particular en condiciones climáticas frías o lluviosas después de la siembra, suelos fríos de color claro o blanco o de textura arcillosa, suelos poco provistos en ciertos elementos nutritivos o con baja disponibilidad de estos elementos (ej.: pH ácido o al contrario demasiado alcalino bloqueando el fósforo), suelos no trabajados (siembra directa), más lentos en calentarse y mineralizarse y que presentan a menudo una acidez superficial más importante.
¿Cómo definir las dosis? Ejemplo con el maíz
Implantado en primavera, el maíz puede vegetar al inicio del ciclo a causa de las condiciones climáticas. Sin embargo, para que este cultivo tenga buenos rendimientos, debe aprovechar al máximo los meses de verano y debe entonces arrancar rápidamente. El objetivo de una técnica «starter» es estimular el crecimiento de las plantas y en particular de las raíces.
Los elementos a tener en cuenta para el fósforo, elemento poco móvil, son: los resultados del análisis de suelo, el tipo de suelo y el pasado reciente de fertilización son los tres criterios a considerar. Si la dosis de P a aportar es baja (menos de 50 U/ha), el fertilizante starter es suficiente. Más allá, son necesarios aportes complementarios a voleo cada dos años.
En la parte nitrogenada, en la siembra, no se recomienda aportar más de 50 kg N/ha. Antes del estadio de 4 hojas, el maíz valoriza menos los aportes de nitrógeno (coeficiente de utilización estimado en 0,6). Las necesidades del maíz en nitrógeno se evalúan gracias a la cantidad de nitrógeno necesaria para producir un quintal multiplicada por el objetivo de rendimiento alcanzable.
Ya muy empleada en maíz, esta fertilización es una técnica en pleno auge en cereales, colza, patata. (Aunque pocos productores están equipados por el momento para fertilización localizada, tiene beneficios en el rendimiento, el contenido de proteínas y las fechas de cosecha.)
La cantidad de fertilizante aportada por localización representa solo una parte del aporte y deberá completarse después.